martes, 25 de noviembre de 2014
No quiero formar parte de ese séquito de pensadores contensivos que dan vueltas sobre los mismos diálogos y emociones, sufriendo porque no se merecen esto, porque no debería ser así, porque la vida no es como una de esas películas yankees de mejores amigos en la secundaria, porque nadie los entiende, el mundo contra ustedes! El mundo está lleno de gente que te va a lastimar. El sufrimiento es inevitable. Al mundo no le importa lo que sentís. Y aún así prefiero estar ahí, que tirada en el piso, llorando con alguna de ustedes, porque nadie nos entiende, porque son todos crueles, excepto nosotras por supuesto! Basta. Yo quiero pelucas, despertarme llena de glitter. Maquillar a un par de amigos como si estuviera en Rupaul's Drag Race. Caminar por la calle montadísima, que la gente me mire, que me sonrían las nenas de cinco años y las señoras mayores, y que algún boludo me trate de bardear. Pintarme los labios en el colectivo, en el colegio, en cualquier parte. Que mi amiga borracha me confiese que es bruja, y que la vela que menos usa es la del amor porque es lo que menos le interesa. Sentir que estoy viva, caminar por la calle y sentir que soy un personaje de animé, una magical girl a punto de castigar al mal en nombre de la luna.
domingo, 17 de agosto de 2014
sábado, 9 de agosto de 2014
Soñé que hacía vines con una señora muy parecida a mi profesora de lengua. Terrible. Igual a mí ella me cae bien porque viene a dar clases con tapados de piel larguísimos, se pinta las uñas de rojo, habla de sí misma en tercera persona y canta dando vueltas por el aula. Se llama Graciela pero nos pide que le digamos Grace. A mis compañeros les cae mal pero porque no entienden nada. En el sueño yo tenía puestas esas zapatillas azules, divinas, galácticas, que vi la otra vez en Juan Perez pero no me pude comprar. Igual me llevé un chaleco rosa y peludo así que mucho no me puedo quejar. Por la ventana veo el reloj de la iglesia, tiene una cúpula verde que está bárbara. La imagen me produce un poco de melancolía, no es que quiera hacerme la profunda pero me pone medio triste, qué se le va a hacer. Cuando no tengo motivos para estar triste hago de cuenta que me rompieron el corazón. Pare de sufrir, como me diría mi amiga Juana. Estoy un poco enojada porque a mí también me gustaría enamorarme y esas cosas. Estar de novia me asfixia, igual. Cuando empecé a salir con mi ex novia nos gustaba entrar a las iglesias a reírnos, teníamos una relación copada pero se terminó convirtiendo en una masa espesa difícil de sacar de encima. Ella ahora se victimiza y me copia el look. Cuando me la cruzo en la cantina del colegio no sé muy bien qué hacer porque si la saludo se va a quejar de eso en tumblr y si no lo hago también. En fin. Se me dio por ponerme a escribir sobre mi vida porque soy muy narcisista. Soy uno de mis temas de conversación favoritos. Me voy a duchar a ver si bajo un par de cambios.
La confusión permanente.
(algo que escribí para la revista de mi colegio hace un tiempo)
¿Hasta qué punto bancarías a tu amigo si tuviera ganas de ponerse una pollera? ¿Qué es lo que quizás te haría pensar que eso "es de puto"? Esmalte de uñas, maquillaje...¿Qué nos hace pensar que ésas son cosas femeninas? Si sos un pibe, nunca te regalaron nada rosa, ¿Por qué lo harían? Si usaras alguna de estas cosas tu grupo de amigos probablemente te bardearía, se cagaría de risa. Y eso sería normal, lo más natural que te podría suceder. ¿Por qué aceptamos esto?
¿Hasta qué punto bancarías a tu amigo si tuviera ganas de ponerse una pollera? ¿Qué es lo que quizás te haría pensar que eso "es de puto"? Esmalte de uñas, maquillaje...¿Qué nos hace pensar que ésas son cosas femeninas? Si sos un pibe, nunca te regalaron nada rosa, ¿Por qué lo harían? Si usaras alguna de estas cosas tu grupo de amigos probablemente te bardearía, se cagaría de risa. Y eso sería normal, lo más natural que te podría suceder. ¿Por qué aceptamos esto?
El género es algo que construímos a lo largo de nuestras vidas. Al contrario de lo que muchas veces nos dijeron, la forma en que nacemos (nuestro sexo) no nos define como hombres o mujeres, no define nuestro género. Mientras que nuestro sexo es algo con lo que nacemos, nuestro género, lo construímos nosotrxs mismxs. La sociedad suele plantearnos diferencias entre ambos géneros, y expectativas hacia cómo se supone que cada uno debería ser. Esta diferenciación no es una cuestión biológica, si no una construcción social, que encasilla a cada persona en determinado género según sus genitales. Así, se nos atribuyen estas expectativas desde que nacemos, y es por esto mismo que, por ejemplo, el que una familia le dé la opción a su hijo de poder usar una pollera si es lo que quiere, es un hecho casi surrealista. Al igual que lo es el que una familia no dé por sentado que su hija de cinco años va a tener una afinidad por el color rosa. Los roles de género tienen un gran efecto sobre cada unx de nosotrxs; inconscientemente nos vemos forzadxs a imitar los modelos que se nos asignan.
Es importante tener en cuenta que el mundo no se divide en hombres y mujeres: así como podemos encajar en alguno de estos géneros, podemos sentirnos ajenxs a ellos, o variar entre cómo sentimos nuestra pertenencia a un género. Una persona puede haber nacido, y verse clasificada como "mujer" por cuestiones biológicas, y aún así sentirse perteneciente sentir que pertenece al género masculino. El género se nos presenta como algo binario: blanco o negro, cuando en realidad, el género es una paleta entera de colores.
sábado, 14 de junio de 2014
cuando todavía estaba de novia con nadia, solía esperar en el colegio a que ella saliera de clases los viernes. primero me sentaba con algún libro en un sector del patio que está lleno de plantas. por más escondido que esté, nunca pude escribir nada ahí. siempre me terminaba sentando al lado de la puerta de la cantina, el sol me quemaba los ojos y la pared en la que me apoyaba estaba rota, pero había algo de eso que me gustaba. pretendía leer algún libro pero siempre terminaba escuchando conversaciones ajenas o recreando las vidas de las personas que veía por ahí, los grupos de amigas, los vendedores de la cantina que pasaban llevando bandejas. pero hubo algo que siempre me llamó la atención particularmente, una chica de unos once o doce años y su hermana menor (a esa conclusión llegué), que cada viernes al mediodía bailan coreografías entre las plantas. se filman entre ellas y se ríen mucho. me parece que son hijas de alguien del colegio porque almuerzan y se lavan los dientes ahí. a la una las llamaban para que bajen a clases, y yo volvía a mi lectura. uno de esos días perdí el celular. cuando nadia llegaba yo estaba muy lejos de la realidad, pero sumergidísima en ella a la vez.
miércoles, 4 de junio de 2014
sábado, 31 de mayo de 2014
Tengo un jardín lleno de flores de otro planeta adentro mío, y ahora sí lo voy a regar. Abro la boca y se me escapan todos esos gritos que alguna vez enmudecí. Ya no le tengo miedo a ninguno de ustedes. Puedo sentir como me prendo fuego, me tiemblan las piernas. Desterré la invisibilidad y me niego a aceptar que el mundo es como ustedes creen.
lunes, 19 de mayo de 2014
El amor es eso que te pasa cuando te ponés los anteojos rosas y ves al otro a través de un filtro lindísimo, un poquito artificial, medio de instagram. Es difícil sacártelos de encima porque se adhieren a vos, pero, ¿qué pasa cuando al tropezar se te caen y ya no tenés ganas de volver a ponértelos? Yo antes usaba anteojos redonditos y negros, una onda Joey Ramone. Los dejé de usar antes de empezar a salir con mi ex, creo que se me torcieron, o algo así, ni idea. Un amigo me dijo que capaz yo me estoy sacando los anteojos rosas, pero también me estoy poniendo los grises y eso no está bueno. Yo ya no quiero ponerme ninguno de los dos.
sábado, 3 de mayo de 2014
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
No sé qué me llevo a escribir esto a las tres de la mañana, en la casa de mi mejor amiga. Creo que a veces hace falta darle una visita al pasado. Vomitarlo.
Principios de 2013. Uruguay. Flequillo rojo. Hablaba con vos por teléfono en la cama. Días de pánico. Tomaba un té y veía series, vos patinabas, muriéndote un poquito de frío, mientras me escuchabas relatándote los capítulos. Hace poco tiempo había estado en Buenos Aires con vos. Esos días sentí haber vivido muchas cosas nuevas y recuerdo la euforia más que nada. Mi casa llena de gente al mismísimo estilo 2012. Al otro día te fuiste, y no logré salir de la cama en toda la tarde. Aron se quejaba desde el piso de abajo, extrañaba a la "Anto de antes". Yo no pude hacer mucho más que llorar (y enojarme con Aron). Te esperé como si fueras a volver.
Volví de Uruguay creyendo que terminarían las tardes melancólicas de lágrimas y Joy Division. Las noches de extrañarte, de ruidos de ramas golpeando la ventana, del sobresalto que cualquier ruido me provocaba. Flequillo naranja. Nos besamos abajo de la lluvia y llenamos el ascensor de stickers. Todavía no entiendo como podía soportar ese ambiente nefasto que te rodeaba. Tu familia, tu colegio, tus amigas. Pero aún así teníamos el bosque donde caminábamos a la noche, y las mañanas en que nos subíamos a tu bicicleta dando vueltas y cantando canciones que no le importan a nadie. Ese fin de semana fue el último y ni siquiera me percaté de lo que me esperaba.
19 de Marzo de 2013. Flequillo amarillo, desteñido. Lloro, me golpeo la cabeza contra las paredes del closet (oh, la ironía), te busco en cada rincón y no te encuentro. Llorás, me anunciás tu supuesto suicidio. A partir de ese día los recuerdos de los días felices se fundieron en mi memoria y quedaron cada vez más lejos. Qué horrible es necesitar, ojalá nunca me pase de nuevo. Dejaste de llorar conmigo. También dejaste de sonreír conmigo. El mundo se terminaba todos los días y vos no te dabas cuenta. La comida empezó a tener sabor a vómito y tus últimos besos a infelicidad. Pasaron muchas y pocas cosas a su vez. Una vez me dijiste que me necesitabas más que a esas pastillas. Llegada esta época yo necesitaba pastillas y a vos también. Qué horrible necesitar. No dejé de encerrarme en el baño a llorar. La única vez que fuiste a buscarme te diste cuenta de lo lejos que había quedado todo.
El flequillo verde me tapaba los ojos. Tuviste que irte para que yo pudiera volver a mí misma. Me echaste de tu mundo, volví al mío. Guardé todas tus cosas adentro de una caja. Pero esto no es Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y aunque lo fuera, yo hubiera sido una pésima Clementine. Flequillo rosa. Pensé que nunca iba a dejar de encerrarme en el baño a llorar y acá estoy. Y sí, tal vez necesite encerrarme a llorar en el baño, a veces. ¿Pero no es eso lo que hacemos todxs? Degradé de amarillo y rosa. Me parece que me voy a dormir. Mañana le pido a Jota que me pinte las uñas.
Principios de 2013. Uruguay. Flequillo rojo. Hablaba con vos por teléfono en la cama. Días de pánico. Tomaba un té y veía series, vos patinabas, muriéndote un poquito de frío, mientras me escuchabas relatándote los capítulos. Hace poco tiempo había estado en Buenos Aires con vos. Esos días sentí haber vivido muchas cosas nuevas y recuerdo la euforia más que nada. Mi casa llena de gente al mismísimo estilo 2012. Al otro día te fuiste, y no logré salir de la cama en toda la tarde. Aron se quejaba desde el piso de abajo, extrañaba a la "Anto de antes". Yo no pude hacer mucho más que llorar (y enojarme con Aron). Te esperé como si fueras a volver.
Volví de Uruguay creyendo que terminarían las tardes melancólicas de lágrimas y Joy Division. Las noches de extrañarte, de ruidos de ramas golpeando la ventana, del sobresalto que cualquier ruido me provocaba. Flequillo naranja. Nos besamos abajo de la lluvia y llenamos el ascensor de stickers. Todavía no entiendo como podía soportar ese ambiente nefasto que te rodeaba. Tu familia, tu colegio, tus amigas. Pero aún así teníamos el bosque donde caminábamos a la noche, y las mañanas en que nos subíamos a tu bicicleta dando vueltas y cantando canciones que no le importan a nadie. Ese fin de semana fue el último y ni siquiera me percaté de lo que me esperaba.
19 de Marzo de 2013. Flequillo amarillo, desteñido. Lloro, me golpeo la cabeza contra las paredes del closet (oh, la ironía), te busco en cada rincón y no te encuentro. Llorás, me anunciás tu supuesto suicidio. A partir de ese día los recuerdos de los días felices se fundieron en mi memoria y quedaron cada vez más lejos. Qué horrible es necesitar, ojalá nunca me pase de nuevo. Dejaste de llorar conmigo. También dejaste de sonreír conmigo. El mundo se terminaba todos los días y vos no te dabas cuenta. La comida empezó a tener sabor a vómito y tus últimos besos a infelicidad. Pasaron muchas y pocas cosas a su vez. Una vez me dijiste que me necesitabas más que a esas pastillas. Llegada esta época yo necesitaba pastillas y a vos también. Qué horrible necesitar. No dejé de encerrarme en el baño a llorar. La única vez que fuiste a buscarme te diste cuenta de lo lejos que había quedado todo.
El flequillo verde me tapaba los ojos. Tuviste que irte para que yo pudiera volver a mí misma. Me echaste de tu mundo, volví al mío. Guardé todas tus cosas adentro de una caja. Pero esto no es Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y aunque lo fuera, yo hubiera sido una pésima Clementine. Flequillo rosa. Pensé que nunca iba a dejar de encerrarme en el baño a llorar y acá estoy. Y sí, tal vez necesite encerrarme a llorar en el baño, a veces. ¿Pero no es eso lo que hacemos todxs? Degradé de amarillo y rosa. Me parece que me voy a dormir. Mañana le pido a Jota que me pinte las uñas.
domingo, 20 de abril de 2014
lejos
te miro, me mirás, y no entiendo qué nos pasó. cada vez te siento más lejos. tal vez es porque falleció esa piba insegura y tímida, estaba incómoda y vos te diste cuenta. quería que la abrazaras. vos te diste cuenta y lo hiciste todos los días. necesitaba algo de qué agarrarme, y un poquito me lo diste. necesitaba alguien en quien basarme porque no podía encontrarme a mí misma y eso era más fácil. te conté de agustina, de aron, de mi viejo. mientras te hablaba sentía que en vos alguna vez existió una chica como yo, que lloraba en el baño y se golpeaba la cabeza contra la pared. que estaba hecha de tristeza, de melancolía. verte también me hacía pensar que mi angustia se podía terminar, que capaz podía darle un giro radical a mi vida y a como me sentía. y esa angustia se terminó y llegaron todos los giros radicales y los días felices. me diste ganas de crecer pero cuando lo hice no te gustó. te miro y no entiendo donde quedaron nuestras risas, nuestros abrazos y llantos en algún rincón del patio. por ahí se perdieron. estoy muy lejos de estar bajo tu control. estoy segura de que preferirías verme con los ojos caídos y el maquillaje corrido. eso me hace seguir ampliando el vacío que hay entre vos y yo.
domingo, 13 de abril de 2014
Estoy triste. Ojalá pudiera salir de mi casa y volver a sentir sentir la arena en los pies, el sonido del mar. Aunque me sintiera más sola que nunca, jamás lo estaba plenamente. Debería haberme ido a Uruguay. Ahí el tiempo pasa de una forma especial. Podría quedarme dormida en el bosque y que no me importe nada. No me quiero conformar.
lunes, 31 de marzo de 2014
Estoy cansada de vivir a la defensiva, pero la realidad es que no tengo otra opción. Estoy cansada de la realidad. Me gustaría que el mundo fuera como esas veces que viajo en el colectivo con mi novia y alguna persona desconocida nos mira y sonríe. O como esa vez que una señora mayor nos paró en la calle para decirnos un par de cosas lindas. Esas veces que, por un rato, siento que vivo en un planeta un poquito más lindo, más cómodo, esas veces que siento menos miedo. Estoy cansada de ignorar gritos en la calle, preguntas incómodas, conflictos familiares, miradas despectivas. La imagen de yo misma golpeándome la cabeza contra las paredes me congela el cerebro. Estoy cansada de no poder quejarme de todo esto sin que me digan que soy una exagerada, que deje de victimizarme, que me hagan un par de bromas sobre cómo no me banco nada. ¿Cómo te puedo explicar a vos la angustia, la taquicardia, las noches enteras que pasé despierta buscando algo de qué agarrarme? Escribo porque si no lo hago vomito o me ahogo.
lunes, 24 de marzo de 2014
Universo
Tenés un universo muy lindo adentro tuyo y quiero conocerlo más. Me encanta sentir que está cerca mío, y que tal vez yo también estoy adentro de ese mar de luces y colores, ese acuario enorme que por algún motivo está lleno de flores. Me hacés sentir el mundo de una forma mucho más linda, distinta. Me gusta sentirte cerca.
Creo que esa vez que te miré entre toda esa luz que me encandilaba y todavía pude ver que me sonreías me dí cuenta de que quería conocer todos tus colores y dejar que tus luces me encandilen.
Creo que esa vez que te miré entre toda esa luz que me encandilaba y todavía pude ver que me sonreías me dí cuenta de que quería conocer todos tus colores y dejar que tus luces me encandilen.
jueves, 13 de marzo de 2014
Luces.
Si alguien me preguntara sobre esa etapa, esa época, esos cuatro meses... Creo que lo primero que se me cruzaría por la mente serían luces. Luces de colores. Sonidos. Luces que de a poco se empezaron a prender, y fueron cambiando de colores. Luces que se prendían, que se apagaban y volvían a prenderse. Luces verdes. Esas las recuerdo con muchos sonidos. Risas, gritos, gente corriendo. Luces que estaban a punto de apagarse pero no terminaban de hacerlo. Mañanas, mediodías, tardes, noches. También me acuerdo de como me quemaba los ojos la luz. Como ese mediodía que parecía ser el fin del mundo, pero eso lo hacía ser algo bastante lindo. Las luces empezaron a aparecer de a poco. En todas partes. Pero en algún momento, esas luces se fueron apagando. Yo no me daba cuenta. Tal vez sí lo hacía, pero no quería aceptar que las luces se estaban apagando. ¿Por qué lo hacían? Desde hace mucho tiempo estaban cambiando, y transformándose en cosas lindas. Y finalmente, las luces se terminaron de apagar. Fue como tirarme a una pileta para descubrir que en el fondo estaba vacía. O había ido vaciándose mientras yo caía. No sé. Ni idea. Las luces se apagaron y yo me quedé en la oscuridad. Sola. Di vueltas, me caí unas cuantas veces y también me choqué contra las paredes. Hasta que me empecé a dar cuenta de que por ahí no estaba sola. Y empecé a escuchar voces, sonidos. Prendí una vela. Ya acumulé unas cuantas velas, intentando no quedarme en la oscuridad. Las voces y los sonidos siguieron apareciendo. ¿Aprendí a caminar en la oscuridad? Ahora, creo que estoy prendiendo un par de luces de nuevo. Pero ésta vez son mis luces. Yo generé éste lugar y se puede convertir en lo que yo quiera que sea. Sigo prendiendo luces.
martes, 11 de marzo de 2014
Un pequeño paréntesis
Te amo, como en "me hace bien estar con vos", no en "no puedo estar sin vos".
Porque me llenás de colores y de luz, porque me hacés ver el mundo de una forma más linda. Sé que cuando estoy con vos voy a estar bien, y cuando no lo estoy, también.
Porque aunque tiñas mi vida de tus colores, los míos siempre van a estar ahí. Es que en mí, la sensación de necesidad, dependencia y obsesión se murió hace mucho.
Te amo, no como en "sos lo mejor que me pasó en toda la vida", si no en "llegaste y no dejaste de llenar mi vida de magia"
No puedo depender de alguien más, ya no. Y tampoco quiero hacerlo. No voy a estar el día entero pendiente de vos, no voy a querer verte todo el tiempo, ni querer morirme cuando no estoy con vos.
No siempre puedo responder. No siempre puedo ser una buena persona. No siempre puedo pensar bien. No puedo estar segura de todo porque sigo creciendo y aún tengo muchísimas cosas por resolver.
Porque me llenás de colores y de luz, porque me hacés ver el mundo de una forma más linda. Sé que cuando estoy con vos voy a estar bien, y cuando no lo estoy, también.
Porque aunque tiñas mi vida de tus colores, los míos siempre van a estar ahí. Es que en mí, la sensación de necesidad, dependencia y obsesión se murió hace mucho.
Te amo, no como en "sos lo mejor que me pasó en toda la vida", si no en "llegaste y no dejaste de llenar mi vida de magia"
No puedo depender de alguien más, ya no. Y tampoco quiero hacerlo. No voy a estar el día entero pendiente de vos, no voy a querer verte todo el tiempo, ni querer morirme cuando no estoy con vos.
No siempre puedo responder. No siempre puedo ser una buena persona. No siempre puedo pensar bien. No puedo estar segura de todo porque sigo creciendo y aún tengo muchísimas cosas por resolver.
lunes, 27 de enero de 2014
Casualidades.
Me acuerdo de mirarte mientras nos hamacábamos como nenas de cinco años y sentir que estabas volando. Me acordé de mi miedo a los juegos de plaza. Era lindo pasar horas en silencio ahí con vos, y con todo el ruido que hacía mi cabeza. A veces nos poníamos a hablar de repente, de alguien que conocimos hace tres años, de qué nos daba y nos sigue dando miedo, de ese día hace ya un año en el que me choqué con vos, sin saber que iba a terminar escribiendo este tipo de estupideces por tu culpa. Por ahí vos te chocaste conmigo. O las dos nos chocamos al mismo tiempo. Tal vez era necesario que nos chocáramos. Tal vez eran necesarios esos días que pasamos paradas bajo la lluvia en la parada del colectivo, sin decir una palabra, esperando a que pasara algo más mágico aún que la llegada del colectivo, como una de nosotras atreviéndose a pronunciar una palabra. Tal vez era necesario que me encontrara a mi misma en tu relato mientras fingía ser otra persona. Tal vez todo eso fue casualidad, pero creo que mi vida no sería nada sin las casualidades incoherentes. También me acuerdo de cuando empecé a poder hablar con vos, cuando me dí cuenta de que ya no tenía que empujar las palabras para que salieran, era como si estuviera vomitando todos mis recuerdos de la infancia, las cosas estúpidas que hice el año en que nos vimos por primera vez, mis canciones favoritas. Sé que estaba contenta porque adentro mío sonaba There Is A Light That Never Goes Out.
lunes, 13 de enero de 2014
Es raro lo rápido que pasa el tiempo. A veces el tiempo no nos espera y nos trata mal, y de repentes sentís que el mundo gira demasiado rápido. A veces sí nos espera, por lo menos un ratito. Parece ayer esa época en la que vivía en Uruguay, y empezaba a meterme en blogger. El verano pasado se siente muy lejano y cercano a la vez. Pero lo que no puedo negar es como cambié, y como cambiaron las cosas en general. ¿Vieron cuando vuelven a un lugar que no visitaban hace mucho tiempo? Me siento así pero con la vida. Y después de tantas vueltas, me terminé haciendo amiga de Antonia, o algo así. El tiempo pasa de una forma muy rara. Qué raro que es existir. Creo que me perdí en la cronología. En algún lugar de mi cabeza sigue sonando la misma melodía que hace tres años. No sé que hago escribiendo esto a las tres de la mañana, la verdad.
Feliz cumple, Anto. Ojalá te calmes.
Feliz cumple, Anto. Ojalá te calmes.
sábado, 11 de enero de 2014
-
Que se yo. No sé que busco en los demás. No sé que estoy esperando.
Atención
lo escribo en mi cabeza y sigo sin entenderlo con profundidad
prestar atención, dar atención, buscar atención
préstenme atención
¿yo misma cavé este pozo que tengo adentro, me provoqué esta carencia?
no sé que espero y no sé que busco porque al final siempre son cosas que sólo puedo darme yo misma
me gustaría poder congelarnos
congelar esto
en el tiempo
un ratito más
miércoles, 8 de enero de 2014
No sé con qué fin me puse a leer cosas que escribí hace meses, de las que ya me había olvidado. Y puedo darme cuenta de lo que más me lastimó en esa época fue haber creído que tenían que "arreglarme". Que las personas se "arreglan", y que eso es querer. Ahora mismo, solo tengo una cosa para decir: No.
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