lunes, 2 de noviembre de 2015

Qué difícil que es no romantizar el sufrimiento propio. Doy vueltas por un museo y me imagino a mí misma rompiendo todo. A veces hay que romper todo para crear algo mejor. A veces me tengo que destruír para hacerme nueva, para hacerme mejor. Me gusta la violencia en sintonía con la suavidad. El frío y el calor.

Doy vueltas entre los cuadros y pienso en mi fijación hacia la infancia. A veces me quiero hacer muy chiquita. A veces quiero entrar a un museo y romper todo. 
 Camino lento y decidida, recorriendo un museo, una casa, un boliche. Cuando me escapo es porque le tengo miedo a algo.

De repente entiendo todo. Se siente como el ruido de las esposas cuando las abrís.