domingo, 18 de octubre de 2015

La rata de plástico que te robaste del barrio chino y me regalaste tira agua porque saca afuera toda la toxina que le metieron. Como yo, que también soy una rata. Una rata de laboratorio a la que le hicieron muchos experimentos. No, yo me los hice a mí misma. Toda la toxina que me metieron (o mejor dicho, que yo me metí a mí misma) es lo que estuve expulsando últimamente. Y no es que te quiera tirar mi toxina, pero qué hago con todo esto que tengo adentro mío? Colapso como una rata. 

Bombones, hongos alucinógenos, un cuarto azul, luces fosforescentes, un forro pinchado. Todo es efímero, nada es estático. Todo es efímero, nada es estático. Te miro, tu cara dada vuelta. Sacás la lengua, se te separa del cuerpo, sos un vampiro. Me miro las manos. Despersonalización. Me siento una psicótica, soy un hada asesina, una rata. La calle es infinita. La forma en la que alguien te saluda después de coger dice mucho de esa persona, te diste cuenta?
Llegamos a mi casa. Nos sentamos en ronda y tenemos crisis existenciales por turnos. Cuánta angustia puede entrar en cuatro personas de quince años? 
Quiero bailar, gritar, llorar y reírme, explotar en el cielo como un fuego artificial. Todo es efímero, nada es estático. Esto también pasará. 

lunes, 12 de octubre de 2015

Boedo

Avenida almafuerte y los patos. El tiempo pasa lento, como en una película de cine independiente. Espero que pase algo que rompa este climax. O que me rompa a mí.
El subte vacío y nosotras. La luz amarilla que se relfeja en tu cara.
Siento que todo lo que hice hasta ahora, bien o mal, sucedió para desembocar en este momento. Hace unos años leí que está bien ser mala persona a veces. ¿Está bien ser mala persona a veces? Por ahí nunca salimos de esta estación de subte.  Bucaneras, un sweater y una máscara. Si no me concentro se me desprenden los pies del suelo.
Salimos y en la calle no hay nadie. Corro, bajo una escalera, me pierdo. Quedate conmigo en almafuerte y los patos.

Un hada de pelo violeta sentada frente al inodoro. Brillantina, lágrimas, vómito. La miro desde la bañadera vacía y pienso que el caos es inevitable. Te miro a vos, tu cara llena de glitter y sufrimiento. Vos y yo, el caos, boedo. Me desconcentro y de a poco se nos desprenden los pies del suelo.