domingo, 15 de mayo de 2016

Uno.

Supe que Merlina iba a ser importante cuando la vi tirada en el medio de la cancha del colegio con los ojos cerrados. También cuando la vi bailando en la fiesta de fin de año. Siempre con los ojos cerrados, moviendo su pelo larguisimo. Mi ex se burlaba de ella, yo pensaba que él no entendía nada.  Merlina es una ninfa. Cuando lee una carta astral, el resto del universo baja el volúmen. No le dice a nadie su verdadero signo, porque no se merecen saber tanto sobre ella. La primera vez que hablamos, me dijo que era de piscis.

Nadie entiende cómo llegamos a ser amigas. En el colegio, la gente ve nuestra amistad como un híbrido monstruoso. Yo creo que juntas somos dos peluches un poco rotos sobre algún estante.
La primera vez que se acercó a mi banco, todo el curso nos miró desconcertado. En un susurro me preguntó si tenía plata para comprar rola, seguido de su distintivo gesto de levantar la ceja. Asentí y ella se evaporó como un hada, arrastrando sus zapatillas con rueditas. "Perra escorpio", se autodefinía en su descripcion de instagram. Merlina es una porrista psicodélica.

Ese fin de semana lo terminé llorando con Merlina, contándole todo lo que había querido decirle estos años de cruces de miradas y likes en redes sociales secretas. Entre risas descubrí sus brackets, que casi nadie llega a ver. También me di cuenta de que tiene un ojo más desviado que el otro, que esconde en su mirada desafiante. Mientras me limpiaba las lágrimas de rímel, Merlina me confesó que ella en realidad es de aries.

Dos.

-Decime algo que me importe.
-Dale, juguemos a eso, pero empezá vos.
-No puedo creer que te hayas cogido a Luca.
-Y encima era el cumpleaños de mi novio, le digo.
Merlina me mira abriendo sus ojos que se hacen gigantes.
A veces pienso que soy una persona horrible. Nos alejamos de nuestro grupo de amigos para seguir hablando de Luca. Lo miro reírse a lo lejos, sentado en el pasto. Luca pertenece a un bosque que sólo él conoce. Es injusto que tenga esas pupilas enormes y que después se rehúse a aceptar mis mensajes telepáticos. Él es de Aries, igual que Merlina. En el libro de astrología que le regalamos a Merlina para su cumpleaños dice que la gente de Aries se regenera con la muerte y con las relaciones sexuales. A mí me pareció una descripción bastante acertada.

La pastilla se deshace en mi boca y me llega al corazón. Soy un lavarropas funcionando. Estoy tratando de decirle algo, sentada en una esquina con su remera de Metallica puesta. Luca se identifica a sí mismo con la palabra nigredo, que representa la etapa de putrefacción en la alquimia. No se puede lograr la transformación de una sustancia sin muerte y putrefacción.

 La verdad es que nunca escuché Metallica, tampoco dejé de pensar en Luca, y estoy bastante segura de que de alguna forma la droga intercedió con mi destino y me salvó la vida. Luca me abraza y, entre mis luces navideñas del barrio chino, el caos adentro mío se acomoda y la idea de la muerte deja de parecerme tan seductora.